Elige destino

jueves, 28 de septiembre de 2017

El bilingüismo y cómo llegar a ser bilingüe

Los estudios han demostrado que los niños expuestos a varios idiomas desde una edad temprana desarrollan más habilidades y son más creativos. Escuchar y aprender desde bien pequeños un segundo idioma ayuda a programar los circuitos cerebrales de tal forma que para todos los niños expuestos a varios idiomas a la vez será más fácil aprender en el futuro nuevas lenguas.

¿Pero, podemos hablar de bilingüismo en cualquier situación? ¿Qué es el bilingüismo en realidad? ¿Son bilingües los niños que tienen clases de inglés y aprenden un segundo idioma? Aunque se trate simplemente de una cuestión de terminología, pensamos que es importante que diferenciemos y dejemos las cosas claras. Bilingües son los niños a los que se les ha hablado desde el nacimiento en dos lenguas y han adquiridos las dos como propias.

En el caso de los niños que van a clases de idiomas de mayores no hablamos de bilingüismo, sino del aprendizaje de un idioma extranjero, que no viene a ser lo mismo. Obviamente, los dos casos presentan ventajas incontestables para los niños, pero es el bilingüismo lo que más beneficioso resulta para los niños.



Las ventajas del bilingüismo

Hay estudios que dicen que los bebés que viven en un ambiente bilingüe aprenden la diferencia entre los dos idiomas incluso desde antes de nacer y que los recién nacidos son capaces de distinguir la existencia de dos lenguas si las han escuchado previamente desde el vientre materno.  
Otros, como el realizado por expertos de la Universidad de Granada, demuestran que los adultos bilingües son capaces de activar dos idiomas al mismo tiempo incluso en situaciones en las que sólo necesitan uno y que el bilingüismo no sólo mejora la atención, sino que también entrena la memoria de las personas.
Incluso se ha llegado a la conclusión de que usar dos lenguas cada día consigue retrasar una media de cuatro años la aparición de Alzheimer.

Las personas bilingües no es que sean más inteligentes, sino que funcionan de otra manera, son personas multitarea, que pueden procesar y hacer varias cosas al mismo tiempo, descartando la información irelevante percibida por el cerebro. Gracias a cambiar de un idioma a otro, el cerebro fabrica una especie de reserva cognitiva, que ayuda a las personas a actuar de forma distinta en varias situaciones.

Pero los estudios demuestran también la importancia que tiene conocer varios idiomas incluso en personas que no son bilingües. Si la enseñanza del segundo idioma comienza a una edad muy temprana, el niño lo interioriza de una forma natural y, aunque no sea bilingüe en el sentido más puro de la palabra, tiene capacidades muy parecidas a las de los niños bilingües.

La importancia de aprender idiomas desde pequeños

Durante los cuatro primeros años de vida es cuando más conexiones neuronales se generan y cuando el cerebro de los niños es como una esponja. Es por ello que es importante empezar con el aprendizaje de un segundo idioma en ésta época de la vida si queremos que nuestros hijos lleguen a dominar un idioma extranjero y a hablarlo casi como si fuera nativo o bilingüe.

Exponer a un niño antes de los 4 años a un idioma extranjero le ayudará a tener una mejor fluidez que si lo aprende más tarde. Gracias a aprender un idioma extranjero, un niño va a tener mejores habilidades para resolver problemas, una mayor capacidad para memorizar las cosas y mejores habilidades.

Aprender un idioma extranjero abre unas puertas que no se abrirían de otra forma y cuanto antes las abras, mejor.


Año escolar en el extranjero, la solución para los no-bilingües

Y si tu hijo ha llegado a la adolescencia sin dominar un idioma de verdad, no hay de qué preocuparse, para ello también existen soluciones. Un año escolar en el extranjero es la mejor forma de aprender un idioma, una de las mejores opciones que hay para sumergirte en el idioma y llegar a hablarlo como un nativo.

Gracias a una estancia en el extranjero te beneficiarás de una inmersión completa en la cultura del país al que viajes y de una inmersión lingüística completa, desarrollando habilidades que ni siquiera eres consciente de que existen.

Estudiar un año académico en el extranjero es una oportunidad muy valiosa si tenemos en cuenta todas las ventajas que este tipo de experiencia suele ofrecer. Al elegir estudiar un año escolar en Inglaterra, Irlanda o Francia, conocerás sistemas educativos completamente distintos al español, aunque, para una experiencia incluso más auténtica y especial, puedes optar por países más lejanos, como Canadá o Estados Unidos. Independientemente del destino que elijas para un año académico en el extranjero, sin duda alguna va a ser el mejor año de tu vida. Por no hablar de que llegarás a hablar inglés para siempre, como un nativo.

¿A qué esperas para apuntarte?


No hay comentarios:

Publicar un comentario